jueves, 17 de julio de 2008

LA DIFERENCIA ENTRE MALTRATO Y CASTIGO




Identificar el maltrato como violencia particular sobre los hijos, supone diferenciarlo del cas­tigo, (con el que en no pocas oportunidades se lo confunde), como relación coactiva, que en la cotidianidad del hogar se encuentra asociada a intenciones educativas, formativas, privilegiado socialmente para instaurar en el niño regulaciones sociales que le permitan hacer lazo social.



El castigo como reparación, se inscribe en una serie de arreglos normativos, de ideales socia­les, de creencias que desde los principios éticos y morales de una cultura regulan el empuje a la propia satisfacción de los impulsos sexuales y agresivos, como tendencias connaturales que po­nen en grave peligro de disolución la vida social. Desde esta concepción, el castigo es vio­len­cia simbólica, en tanto hace obstáculo a la repetición de actos que sin los límites impuestos, pre­cipitarían al niño y más tarde al adulto a la consecución de un goce inútil, que en su des­plie­gue arrasaría a otros y al propio sujeto.




PELIGROS DEL MALTRATO PSICOLOGICO


Hoy en día, los padres están educando con reglas rígidas, castigos físicos y verbales, que en realidad no ayudan al menor, sino que destruyen sus proyectos de vida. Christian Muñoz, siquiatra infantil, explica que “el maltrato sicológico parte de obligar a los hijos a ser lo que nunca pudieron los padres ser, sin dejarlos que sean ellos quienes tomen las decisiones”. Y es que la mayoría de los niños no manifiestan verbalmente sus inconformidades. Ellos prefieren callar y asumen entonces comportamientos que indican: ansiedad, tensión, aislamiento, timidez, soledad y miedo a comunicarse con los demás. Muñoz asegura que cuando los niños se arriesgan a contar su inapetencia por alguna actividad programada por sus padres, ellos siempre acuden a palabras como: “Usted es un perezoso. Mire ese otro niño como sí aprende”.
“Esas palabras deben evitarse, porque los niños, creen todo lo que los mayores dicen. Así que crecen frustrados y resentidos”, asegura el siquiatra Muñoz.
Isabel Cuadros, directora de la Asociación Afecto Contra el Maltrato Infantil, afirma que el problema de la agresión sicológica tiene consecuencias como inseguridad, poca capacidad de decisiones, falta de compromiso y arrogancia por la actividad implantada.
Además, los pequeños empiezan a mentir para evitar el maltrato y ocultan información por miedo a ser más vulnerados o castigados. Isabel Cuadros señala que el abuso emocional es grave no solo por las consecuencias que trae, también por el irrespeto a los derechos del niño.
Dice que las formas más comunes de afectar sicológicamente a un menor son: “aterrorizarlo, mantenerlo en un clima de hostilidad, humillarlo y aislarlo de otros niños”.

jueves, 10 de julio de 2008

El Maltrato infantil





El maltrato infantil en Colombia empieza desde muy temprana edad, ya sea por la negligencia por parte de los padres, debido a que no prestan atención a sus hijos o porque sean ellos los agresores inmediatos.


El abuso infantil es un patrón de maltrato o modo de comportamiento abusivo hacia un infante y que afecta sus aspectos emocionales, alimenticios, sociales, hijienicos y sexual, así como una actitud negligente hacia el menor, a partir de la cual se ocasiona amenaza o daño real que afecta su bienestar y salud. Hay varias clases de maltrato infantil entre ellas se puede denotar: Maltrato físico, Abuso fetal, Maltrato emocional o psicológica, Abuso sexual o Abandono y negligencia.