
Hoy en día, los padres están educando con reglas rígidas, castigos físicos y verbales, que en realidad no ayudan al menor, sino que destruyen sus proyectos de vida. Christian Muñoz, siquiatra infantil, explica que “el maltrato sicológico parte de obligar a los hijos a ser lo que nunca pudieron los padres ser, sin dejarlos que sean ellos quienes tomen las decisiones”. Y es que la mayoría de los niños no manifiestan verbalmente sus inconformidades. Ellos prefieren callar y asumen entonces comportamientos que indican: ansiedad, tensión, aislamiento, timidez, soledad y miedo a comunicarse con los demás. Muñoz asegura que cuando los niños se arriesgan a contar su inapetencia por alguna actividad programada por sus padres, ellos siempre acuden a palabras como: “Usted es un perezoso. Mire ese otro niño como sí aprende”.
“Esas palabras deben evitarse, porque los niños, creen todo lo que los mayores dicen. Así que crecen frustrados y resentidos”, asegura el siquiatra Muñoz.
Isabel Cuadros, directora de la Asociación Afecto Contra el Maltrato Infantil, afirma que el problema de la agresión sicológica tiene consecuencias como inseguridad, poca capacidad de decisiones, falta de compromiso y arrogancia por la actividad implantada.
Además, los pequeños empiezan a mentir para evitar el maltrato y ocultan información por miedo a ser más vulnerados o castigados. Isabel Cuadros señala que el abuso emocional es grave no solo por las consecuencias que trae, también por el irrespeto a los derechos del niño.
Dice que las formas más comunes de afectar sicológicamente a un menor son: “aterrorizarlo, mantenerlo en un clima de hostilidad, humillarlo y aislarlo de otros niños”.
“Esas palabras deben evitarse, porque los niños, creen todo lo que los mayores dicen. Así que crecen frustrados y resentidos”, asegura el siquiatra Muñoz.
Isabel Cuadros, directora de la Asociación Afecto Contra el Maltrato Infantil, afirma que el problema de la agresión sicológica tiene consecuencias como inseguridad, poca capacidad de decisiones, falta de compromiso y arrogancia por la actividad implantada.
Además, los pequeños empiezan a mentir para evitar el maltrato y ocultan información por miedo a ser más vulnerados o castigados. Isabel Cuadros señala que el abuso emocional es grave no solo por las consecuencias que trae, también por el irrespeto a los derechos del niño.
Dice que las formas más comunes de afectar sicológicamente a un menor son: “aterrorizarlo, mantenerlo en un clima de hostilidad, humillarlo y aislarlo de otros niños”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario